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La naturaleza en las cercanías de Trujillo
Flora
El entorno natural comprendido entre la Finca Santa Marta y la Sierra de Guadalupe hace las delicias de los muchos amantes de la flora que nos visitan.
La colina de Santa Cruz
Durante los siglos pasados, las masías del pequeño pueblo de Santa Cruz de la Sierra hacían alarde de sus prósperos escudos en sus fachadas. Nuflo de Chávez, uno de los primeros fundadores de Bolivia, aún conserva en este lugar un pequeño palacio con la entrada de granito típca de la época.
Este puebo, asentado bajo la impresionante montaña con forma piramidal, conserva las ruinas de un gran antigüo convento con su impresionante cúpula y sus muros originales. Santa Cruz es el primer pueblo que originariamente fue denonimado con este nombre, proporcionando más tarde su denominación a 17 pueblos distribuídos por Latinoamérica.
Cada año, los representantes de estas embajadas latinoamericanas se congregan en la Plaza para celebrar sus orígenes ancestrales, ocasión en que degustan con placer el tan afamado jamón de 'Pata Negra' extremeño y el tan valorado vino de "Pitarra" originario de la región.
Las leyendas narran que en algún lugar de espectacular montaña, ahora habitada por rebaños de ovejas y pastores, descansa el cadáver del líder revolucionario de las antigüas tribus Íberas que lucharon contra las legiones romanas durante su invasión.
Senderismo
Alrededor de la Finca Santa Marta existen gran diversidad de rutas de senderismo de una a cuatro horas de duración desde las cuales se puede contemplar los bellos paisajes del entorno, y las vistas panorámicas de la encantadora aldea de San Clemente con su blanca ermita en contraste con los abundantes campos de olivos circundantes. El paisaje se extiende hacia la lejanía siendo incluso posible vislumbrar la parte alta de Trujillo o las lejanas poblaciones de Herguijuela y Conquista.
Uno de los paseos más atractivos discurre a lo largo de la inusitada carretera hacia Santa Cruz (6km), sobrepasando el famoso criadero de toros El Torreón. Aquí es posible observarlos descansando tendidos bajo los robles, aislados de los grupos de vacas con las cuales nunca les será permitido aparearse. Únicamente serán los toros más bravos los permitidos volver al hogar, privilegio que será otorgado por demanda popular en las corridas de Sevilla y Madrid.
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